Una investigación detallada sobre las clasificaciones, características y mecanismos de prevención frente a las amenazas a la seguridad de la información, basada en la ponencia de Álvaro Gómez Vieites.
A la hora de estudiar los distintos tipos de ataques informáticos, es fundamental diferenciar en primer lugar entre dos grandes categorías de ataques que pueden comprometer a una organización. Los ataques informáticos son acciones que persiguen vulnerar las medidas de seguridad de los sistemas de información.
Son aquellos que producen cambios directos en la información y alteran la situación de los recursos del sistema. Por ejemplo, modifican archivos, generan tráfico falso o bloquean servicios.
Estos ataques se limitan a registrar el uso de los recursos y/o acceder a la información guardada o transmitida por el sistema (como interceptar tráfico de red) sin alterar su contenido, comprometiendo así la confidencialidad.
El FBI ha acuñado el acrónimo MICE para resumir las motivaciones de los intrusos:
Además, algunos atacantes actúan por simple Diversión, pasando el rato delante de su ordenador.
Los ataques suelen constar de una serie de etapas secuenciales:
Para que un ataque informático se lleve a cabo exitosamente, deben converger tres factores indispensables:
La intención o finalidad del intruso (diversión, lucro, ideología).
Disponer de conocimientos técnicos, habilidades y las herramientas informáticas ("Hacking Tools").
Existencia de fallos o vulnerabilidades en la seguridad de la red o de los equipos.
Actividades previas para obtener información sobre la red sin causar daño directo.
Enmascaramiento de la identidad en la red.
Persiguen colapsar equipos o redes para impedir que ofrezcan sus servicios legítimos.
Acceso ilícito mediante software maligno.
Aprovechamiento de la falta de validación de entradas.
Ataques financieros y psicológicos contra los usuarios.
Hackers: Son expertos que ven la intrusión como un pasatiempo o reto técnico. Entran a los sistemas para probar su inteligencia, aunque sigue siendo delito por la violación de confidencialidad.
Crackers (Blackhats): Individuos con un profundo interés en atacar sistemas para obtener beneficios de forma ilegal o causar destrucción motivada por fines económicos o políticos.
Phreakers: Intrusos especializados históricamente en sabotear las redes telefónicas ("cajas azules").
Sniffers: Individuos dedicados exclusivamente a rastrear, recomponer y descifrar el tráfico que circula en la red.
Spammers: Responsables del envío masivo de correos electrónicos no solicitados, causando colapsos y ayudando al "phishing".
Lamers / Script-kiddies: Personas sin conocimientos técnicos profundos que utilizan "Hacking Tools" creadas por terceros para lanzar ataques de manera simplificada.
Personal Interno y Ex-empleados: Usuarios legítimos ("insiders"), incautos o exempleados descontentos que roban información o ejecutan bombas lógicas por venganza o soborno.
Para proteger a las organizaciones frente a estas sofisticadas amenazas, es vital aplicar múltiples capas de seguridad: